Teniente Hernán Merino
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Hernán Merino Correa fue un teniente de Carabineros de Chile, reconocido por su valentía y compromiso con la soberanía de su país. Nació el 17 de julio de 1936 en Antofagasta, Chile, en el seno de una familia ligada a Carabineros. Su padre, Carlos Merino Charpentier, era capitán de la institución, lo que influyó en su decisión de seguir la misma carrera. Desde temprana edad, demostró disciplina y dedicación en sus estudios, egresando en 1953 del Liceo Industrial de La Calera como Mecánico Tornero.
En marzo de 1956 ingresó a la Escuela de Carabineros de Chile, donde se destacó como un estudiante ejemplar. Sus instructores y camaradas lo recuerdan como un joven con una fuerte vocación de servicio y liderazgo. El 16 de diciembre de 1957 se graduó como subteniente, dando inicio a su carrera policial con diversas destinaciones en el país. Durante su primer periodo de servicio en Santa Bárbara, en la Región del Biobío, demostró su valentía al rescatar a una madre embarazada de morir ahogada en el río Mininco. Posteriormente, fue ascendido a teniente el 1 de abril de 1961 y enviado a la Prefectura de Aysén, donde prestó servicio entre 1962 y 1964.
En 1963, nuevamente demostró su arrojo al rescatar al único sobreviviente de un accidente aéreo en el estuario de Aysén. Luego, regresó a Santiago para continuar su formación en el segundo curso de perfeccionamiento de tenientes. Al culminar su capacitación, fue enviado nuevamente a la Región de Aysén, donde asumió el liderazgo de una tenencia en la zona fronteriza con Argentina.
Su destino final se selló el 6 de noviembre de 1965, durante el conflicto en la Laguna del Desierto, una región disputada entre Chile y Argentina. En aquel entonces, Carabineros de Chile habían recibido denuncias de hostigamiento por parte de la Gendarmería Argentina hacia colonos chilenos. En respuesta a estas denuncias, el mayor Miguel Hernán Torres y un grupo de carabineros, entre ellos el teniente Merino, fueron enviados a inspeccionar la situación.
Ese día, alrededor de las 16:30 horas, los carabineros fueron alertados de la presencia de gendarmes argentinos en las cercanías de su campamento. Durante un intento de diálogo entre ambas partes, los gendarmes abrieron fuego. El teniente Merino, al percatarse de la situación de riesgo, corrió a apoyar a su superior, manifestando su intención de defender la soberanía chilena. Sin embargo, fue alcanzado por los disparos y cayó mortalmente herido. Su muerte causó gran conmoción en Chile y su figura se convirtió en un símbolo del sacrificio por la patria.
Previo al incidente, el teniente Merino había escrito al mayor Miguel Hernán Torres su más celebre frase, que resume su patriotismo y determinación: “Mantendré la situación hasta donde sea posible, evitando todo incidente, siempre y cuando no traten de tomarnos detenidos, caso en el cual mantendré la soberanía aunque me queme”.
El teniente Hernán Merino Correa fue condecorado póstumamente por su valentía y entrega, y su legado perdura en la memoria de Carabineros de Chile y de la nación chilena. Su sacrificio sigue siendo un emblema de compromiso y defensa de la soberanía nacional.
En 2024, Guillermo Parvex, escribió en su libro "Centinela de la Frontera": "Sin duda la imagen del teniente de Carabineros Hernán Merino, mártir de la institución, emerge con fuerza en esta historia, que con su sacrificio pasó a la posteridad como el paladín de aquella soberanía que la clase política no supo defender en 1965, ni tampoco en 1991".